Superman en 1938

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MAYOEl lanzamiento de Action Comics
 
Donenfeld y Liebowitz pretenden lanzar una nueva publicación, la cuarta, para aprovechar el éxito de ventas de la Detective Comics. El proyecto a veces llamado Thrilling Comics y otras Action Funnies se centrará en historias de acción y aventura.
 
Par coordinar el lanzamiento Vincent «Vin» Sullivan es nombrado nuevo director editorial, cargo que ocupa durante los siguientes dos años. Como dijimos en su momento, Sullivan se había unido a National en abril de 1935 para realizar de guiones y portadas algunas revistas tan importantes como Detective Comics #1 (II 37) o New York World’s Fair Comics #1 (IV 39), tambien había editado algunas números durante 1936.
 
 Siegel sigue enviando muestras de Superman a todas las empresas que publican cómics y tiras de prensa a lo largo de Estados Unidos, entre ellos se encuentra el McClure Newspaper Syndicate, cuyo directivo,  M.C Gaines, no presta mucha antención al personaje tal y como hizo  con su versión primigenia en 1934.
 
En busca de contenidos para la nueva publicación, Jack Liebowitz y Vin Sullivan entran en contacto con M.C Gaines para pedirle algo de material del que diariamente rechazan. Sheldon Mayer, uno de los editores de McClure (y curiosamente antiguo empleado de National) sugiere enviar la tira de Superman que su jefe ha tirado a la basura pero que a él le había llamado la atención.
La tira es enviado a Liebowitz y Sullivan quienes ven potencial. Sin tiempo que perder, Gaines y Liebowitz telefonean a Siegel con malas y buenas noticias: el McClure no publicará Superman pero National sí.

Siegel y Shuster siguen pensando que la publicación de su historieta en formato cómic puede ser un paso previo para su posterior venta en sindicación, además los actuales propietarios de DC, Donenfeld y Liebowitz, les ofrecen una mayor seguridad financiera que su predecesor. Valorados los pros y contras deciden aceptar la oferta, Superman será publicado. Los autores reciben un contrato para publicar Superman durante diez años y un cheque por 130 dólares (diez dólares por página). La cifra supone el doble de lo que venían ingresando en National aunque a la postre se revelará como una negociación muy polémica. De acuerdo con el modo de actuar de la época, el arte original es destruido por DC para evitar un uso fraudulento por parte de los autores.
Mucho se ha hablado sobre lo justo que fué el precio pagado por National a los autores. Lo que está descartado es que Siegel y Shuster fueran unos auténticos pardillos en 1938. En la fecha de la publicación de Superman los autores llevan dos años y medio trabajando para National, tienen dos dibujantes ocultos a su cargo y han vendido más de 100 aventuras de 6 personajes distintos. Hablaremos de todo esto más adelante.
La editorial tiene urgencia por lanzar la revista. Vince Sullivan pide a los autores que retoquen las cuatro semanas de tira de prensa que tienen como muestra para adaptarla a un comic-book de menor extensión. Al no haber tiempo material para rehacerla totalmente la historieta es reestructurada en trece páginas con tres tiras por página en lugar de las cuatro habituales algo que,  a la postre, aporta un aire nuevo a la publicación. Las cuatro páginas excluídas al traspasar la tira de prensa al formato cómic serán publicadas en SUP #1 (V 39). Para la cubierta se elige una de las viñetas del interior, una imagen icónica que cambia para siempre el modo concebir las portadas en los cómics. En cuanto a los posibles problemas legales por el parecido entre Superman y Hugo Danner, los editores de National no dudarán en eliminar al Hombre de Acero de la revista si se plantea algún pleito.
En la contraportada de Detective Comics #15 (V 38) se anuncia la salida del número uno de una nueva cabecera con la frase: «¡Vas a perder la oportunidad de su vida si no puedes comprar una copia!». El 18 de abril de 1938 ACT #1 es lanzado al mercado con fecha de portada de junio. Con él se da inicio oficialmente a la edad de oro de los cómics.
      

 

Formalmente la revista sigue la tónica de Adventure Comics, More Fun y Detective Comics. Periodicidad mensual, 68 páginas, alternancia de olor y blanco y negro, precio de 0,10 céntimos e historias de 8 personajes de lo más variado, desde las 13 páginas de Superman que abren la publicación al mago Zatara, pasando por el cowboy Chuck Dawson. El mago Zatara es un claro plagio del popular Mandrake aparecido en las tiras de prensa lo que pone de manifiesto que por estas fechas es más rentable invertir en nuevos personajes que pagar por los derechos de personajes aparecidos en prensa. La revista también incluye un relato de aventuras, publicidad y dos páginas dedicadas a caricaturas de artistas (Fred Astaire, Charles Boyer o Constance Bennett) y deportistas(con Lou Gehrig y otros).
A finales de los años 30 los datos de ventas tardan varias semanas en llegar a los editores. Cuando National por fin recibe los ingresos de ACT #1 comprueba que de una tirada de 202.000 copias, se han vendido 130.000 lo que supone  una tasa de no devolución del 64%. A partir de una tasa del 50% una serie genera beneficios y por tanto tiene asegurada su continuación. La revista comienza bien.


JUNIOEl origen de Superman: Action Comics

La primera explicación publicada del origen de Superman se encuentra condicionada por problemas de espacio. Superman recibe trece páginas en Action Comics en las que debe presentarse al personaje junto con su primera aventura, así, mucho del material del que Siegel y Shuster disponen en desechado aunque será reutilizado en revisiones posteriores.

El origen del Hombre de Acero es mostrado en escasas 6 viñetas apoyadas por un archiconocido texto de apoyo: «Poco antes de que un planeta distante se destruyera, un científico colocó a su hijo en una nave espacial diseñada rápidamente y lo envió a la Tierra. Cuando aterrizó en nuestro planeta, un motorista descubrió al bebé durmiendo y lo llevó a un orfanato. Sus cuidadores, al no saber que la estructura física del niño estaba millones de años adelantada a la suya, quedaron asombrados por sus logros. Cuando llegó a la juventud, se dio cuenta de que fácilmente podía, saltar 300 metros sobrepasando un edificio de veinte plantas, levantar pesos espectaculares, correr más rápido que un tren expreso, ¡y nada que no fuera una bala ardiente podía penetrar su piel!. Muy pronto Clark decidió que debía usar su fuerza titánica para fines que beneficiasen a la humanidad. Y así apareció… ¡Superman!.
 


Viñetas de ACT #1 (VI 38)

El relato concluye mostrando una explicación científica de la extraordinaria fuerza de nuestro protagonista: «Clark Kent proviene de un planeta cuyos habitantes tienen una estructura física avanzada millones de años a la nuestra. Al llegar a la madurez la gente de su raza desarrolla una fuerza titánica ¿increíble? ¡no! Incluso hoy en día existen en nuestro mundo criaturas con superfuerza. Las humildes hormigas pueden aguantar pesos cien veces superiores al suyo propio. El saltamontes salta lo que para un hombre representan varias manzanas de edificios».
 

JUNIOAction Comics #1

Tras la plancha introductoria presentando el personaje aparecen las primeras doce páginas de aventura principal. La acción se inicia de madrugada en una ciudad indeterminada (en ACT #16 sabremos que se trata de Metrópolis). Superman aparece sobre los aires con una mujer amordazada a la cual abandona a las puertas de una mansión. Se trata de la casa del gobernador donde el Hombre de Acero irrumpe para impedir la ejecución de una mujer (Evelyn Curry) que ha sido acusada de un asesinato que no ha cometido, para ello, Superman entrega al gobernador una confesión firmada de la verdadera asesina (la mujer que llevaba amordazada). Por la mañana como Clark Kent se alegra de que los periódicos no mencionen su nombre. En la redacción del Daily Star donde trabaja como reportero, su editor (mas adelante sabremos que se trata de George Taylor) le encarga la investigación de una leyenda urbana. Al parecer hay un hombre con una fuerza titánica que se hace llamar Superman. Clark acepta investigar la nota pero prefiere utilizar otra información que circula por la oficina: la de un maltratador. Superman encuentra al maltratador en plena faena y le propina su misma medicina: una brutal paliza para que se olvide de poner la mano sobre una mujer. Por la noche Clark tiene una cita con su compañera, la reportera Lois Lane. La cita termina cuando Clark se muestra como un cobarde ante un matón que quiere bailar con Lois. El matón secuestra a Lois pero Superman la rescata. El Hombre de Acero le pide a la atónita reportera que no escriba nada en el periódico sobre lo sucedido. Al día siguiente su editor le encarga cubrir la noticia sobre la guerra que se desarrolla en la república sudamericana de San Monte (un reflejo de la Guerra Civil Española). La investigación de Clark le lleva a Washington D.C. donde comienza a destapar un caso de corrupción política, para ello amenaza a un político con lanzarlo al vacío desde las alturas.
 
La aventura contiene todos los elementos que definen los cómics del Hombre de Acero de los primeros años. En estas aventuras (donde Superman es el único elemento de ciencia ficción) las historias se centran en la lucha contra las injusticias sociales ante las que la sociedad no está preparada para responder. Para el estándar de la sociedad americana el Hombre del Mañana es un socialista.
 
El modo de actuar de Superman es rudo, agresivo, arrogante y chulesco, no en vano está modelado a partir de los protagonistas de las novelas pulp de la época, pero si algo hay que destacar es su determinación a la hora de completar su comentido: nada ni nadie puede impedir que Superman cumpla con su misión.
Superman, una fuerza imparable (ACT #1, VI 38)

En sus primeras aventuras Superman es más un vigilante que un superhéroe en sí. Cree en la justicia pero no en la ley. Usa el miedo y la violencia como herramienta y se burla de los malhechores, así, irónicamente, actúa en el límite de las normas sociales para defender al ciudadano de a pie. En la primera aventura vemos como deja a su rival suspendido de los cables telefónicos con el fin de que confiese. Sobre este aspecto Shuster afirma: «Jerry y yo siempre pensamos que el personaje se reía de sí mismo, se divertía, no se tomaba en serio a sí mismo, era una broma de sí mismo

Superman se posiciona por encima de las normas establecidas, como un forajido. En los primeros años será frecuente verlo enfrentado a la policía y al ejército. En estas primera aventuras Superman ofrece soluciones sencillas (la fuerza) a problemas complejos (las desigualdades) algo que el lector medio de la época (niños y adultos casi sin alfabetizar) encuentra irresistible. El éxito en este sector de público se debe a que les es más sencillo leer un cómic que una novela pulp.

Disfrutando de su trabajo (ACT #1, VI 38)
Conociendo su público objetivo Siegel se olvida de su prolífico y culto vocabulario y adapta sus textos a un registro que pueda ser entendido por niños. En estos primeros meses los enemigos habituales no serán tanto grandes criminales como las empresas y los políticos corruptos, personas cuyo poder les ha corrompido y a quienes hace saber que hay un nuevo vigilante en la ciudad.
Desde el punto de vista artístico ACT #1 también es una referencia de las futuras aventuras. El dibujo de Shuster refleja a la perfección la idea de poder pero sobre todo de velocidad y movimiento. Frente a las encorsetadas tiras de prensa  las viñetas del cómic ofrecen una mayor versatilidad. El color es simple cuatricromía pero suficiente. El trazo es grueso para que no se pierda ningún detalle durante el proceso de impresión.


JULIO-DICIEMBREAction Comics #2 a #7
 
Desconfiado del potencial de Superman Donenfeld lo aparta de las portadas en ACT #2 (VII 38) sustituyéndolo por ilustraciones realizadas por Leo E. O’Mealia sin relación con las aventuras del interior. El interior de la revista presenta Guerra en Santo Monte aventura que continúa la trama iniciada en el episodio anterior (algo que no será muy habitual) y que presenta una historia antibelicista: Superman se enfrenta a Emil Norvell un empresario de la industria armamentística que ha estado vendiendo armas a dos facciones enfrentadas en una nación sudamericana. El Hombre de Acero muestra al empresario los horrores de la guerra (quien renuncia a fabricar más armas) y a los generales de ambos ejércitos la manipulación a la que han sido sometidos para comprar armas. Emil Norwell será recuperado sesenta años después en MOS #80-82 (VI-VIII 98).
El siguiente número, Superman combate la muerte bajo tierra (ACT #3, VIII 38), toca de nuevo un tema social: Superman pone de manifiesto la falta de seguridad en una mina. Tras salvar al propietario de la explotación en un derrumbe el empresario asegura que su mina se convertirá en la más segura del estado.
En Superman héroe del fútbol (ACT #4, IX 38) nuestro protagonista se hace pasar por un jugador de fútbol americano para destapar un caso de corrupción en los deportes en una historia con pasajes que recuerdan a la la novela de Hugo Danner. El ejemplar alcanza unas ventas de 190.000 ejemplares, un 46% más que el primer número. En la revista Donenfeld y Liebowitz lanzan una encuesta entre los lectores para averiguar cuál es su personaje favorito, un 75% elige al Hombre de Acero frente a Zatara y el resto de personajes. Los editores también pulsan la opinión de los vendedores. Para su sorpresa los comerciantes cuentan que los niños, el mayor grupo de lectores, piden «la revista de Superman» en lugar de Action Comics.
Las aventuras continúan. La gran exclusiva (ACT #5, X 38) presenta el canon de cómic de Superman de la edad de oro. George Taylor quiere que Kent cubra la noticia del posible colapso de una presa (nótese lo poco que ha tardado Clark en convertirse en reportero estrella), Lois desea la exclusiva por lo que miente a Clark enviándolo a cubrir una nota inexistente. Superman descubre el engaño, se encarga de los destrozos de la presa y rescata a Lois. Finalmente cuando la reportera va a entregar la noticia descubre que Clark se le ha adelantado. Épico, sencillo pero sobre todo entretenido.
Para noviembre Siegel es consciente del poder comercial que tiene su personaje y lo deja claro en El hombre que vendió a Superman (ACT #6, XI 38) una aventura donde un falso agente intenta aprovecharse de la popularidad de Superman.
Ese mismo mes Siegel, que lleva tres años colaborando con DC, pide un aumento de sus tarifas de 10 a 15 dólares por página. Liebowitz rechaza la propuesta y le responde airado en una misiva: «ten en cuenta que cuando decidimos sacar Action Comics nosotros estábamos haciendo una enorme apuesta de muchos miles de dólares. Nadie nos aseguraba que Action Comics no fuera una propuesta perdedora, vosotros no hicisteis tal apuesta (…) puede que hayas tomado todo esto por lo que no es, es decir, como si nosotros quisiéramos sacar algo de ti cuando realmente es al revés. Somos nosotros los que estamos intentado darte a ti, un jovencito sin ningún tipo de experiencia, el beneficio de nuestra experiencia y buena voluntad para que logres tus sueños y ambiciones y seas alguien en el campo de los cómics (…) ten en mente que la serie Superman es propiedad nuestra y que podemos reemplazarte en cualquier momento. Siegel pide disculpas a Liebowitz en una carta donde le indica «vuestros pagos son rápidos, vuestro trato amistoso y cortés, ¿quién podría pedir más?!». Por el momento la polémica queda zanjada.
En Superman se une al circo (ACT #7, XII 38) el Hombre de Acero regresa puntualmente a las portadas, algo que ocurrirá también en los ejemplares 10, 13 y 15. En la aventura interior el Hombre del Mañana se enfrenta a los prestamistas que abusan de los negocios, en este caso de un circo. Durante la historieta conocemos a Curly otro periodista del Planet. Curly es un bromista de mal gusto quien siempre elige a Clark como víctima. aunque al final de la aventura Clark consigue vengarse y dejarlo desnudo gracias a su supervelocidad. Curly no vuelve a aparecer pero siembra la semilla de otro personaje con el mismo carácter: Steve Lombard.


DICIEMBREEl estudio de Siegel y Shuster en 1938: Paul Cassidy, Wayne Boring y Paul J. Lauretta

Entre 1935 y 1938 Siegel y Shuster han firmado más de cien historietas de diversos personajes como Spy y Federal Men, Slam Bradley o Radio Squad. Para ello han comenzado a valerse de la ayuda de artistas fantasma (no acreditados) que desde distintos puntos del país les envían sus dibujos por correo.
Paul Cassidy es el primero de los artistas fantasma de Shuster. En 1937 comienza a enviar sus dibujos desde Wisconsin colaborando en Slam Bradley, Spy, Radio Squad, Federal Men y posteriormente Superman. Trasladado a Cleveland, Cassidy aporta un estilo audaz y detallado a los dibujos Superman, con unas líneas más marcadas. Técnicamente es un dibujante superior a Shuster pero es incapaz de mostrar el poder del Hombre de Acero como el primero. Cassidy perfecciona la «S» de Superman y añade el símbolo a la capa. En torno a 1940 regresa a Wisconsin donde sigue colaborando con el estudio por correspondencia hasta 1942.
El segundo artísta asociado es Wayne Boring. Al igual que Cassidy, Boring comienza a colaborar por correo desde Minnesota desde 1938 entintando y dibujando Spy y Federal Men y posteriormente Superman. Su labor comienza en los cómics aunque pronto se centra en las tiras diarias. Cuesta identificar los primeros dibujos de Boring debido a la gran variedad de entintadores con los que trabaja pero a partir de 1943 su estilo se vuelve inconfundible. De su primera etapa destacan sus dibujos dinámicos plagados de maquinaria futurista mostrando a un Superman más musculoso que el resto de dibujantes, un trabajo muy influido por el arte de Alex Raymond (Flash Gordon).
Según Shuster antes de que la demanda de cómics le desbordara sus dibujos eran meticulosos debido al tiempo que le podía dedicar a cada viñeta. El dibujante y premio Pulitzer Jules Feiffer define el arte de Shuster de esta época como crudo. Feiffer afirma que una de las razones por la que los chicos adoran el dibujo del primer Superman es porque está realizado en el modo en que ellos lo harían.
Desde 1937 Shuster tiene problemas físicos con su mano derecha y en 1938 comienza a tener problemas con la vista. La creciente demanda de aventuras de Superman le mueve a crear un estudio (también llamado taller o comic shop) en Ohio a cuyos dibujantes paga de la parte de ganancias que individualmente le corresponde. Siegel puso el siguiente anuncio en prensa: «Se necesita ayuda. Artistas con habilidad para dibujar tiras de aventuras y acción. Enviar muestras. Joseph E. Shuster. 10905 Armor Ave, Cleveland, Ohio». En el verano de 1940 Bob Kane pondría un anuncio en prensa similar para encontrar colaboradores en la producción de Batman.

Sobre las condiciones del taller Wayne Boring recuerda en una entrevista de 1984: «Teníamos una oficina de 12 x 12 pies con cuatro tablas de dibujo colocadas allí. Jerry tenía una mesa en la antesala. Era la oficina más pequeña de todo Cleveland».

El tercer artísta en llegar al estudio es Paul J. Lauretta en 1939. Lauretta realiza principalmente el entintado, la rotulación y los fondos. Como Shuster, su estilo cartoon y expresivo está influenciado por Roy Crane pero aportando una línea más suave. En torno a 1942 abandona al equipo de Shuster.
 

 

Un comentario

  • Ricardo Chaure

    Ciclón el Superhombre, como se denominó a Supermán en España, a pesar de ser firmados por Sieguel y Schuster, comienza de modo distinto y el episodio de la mujer maniatada no aparece. Mi pregunta: ¿Hubo una nueva versión o fue dibujado por otro ilustrador?

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